Cabezal
Premoldeado o in situ, el pilote no
recibe de un modo directo la carga, sino por interposición de un elemento
llamado cabezal; el cabezal correspondiente a un grupo de pilotes puede llegar
a ser una estructura muy importante. Pilotes de madera o hierro suelen unirse
por emparrillados del mismo material. Los
de hormigón, una vez hincados se descarnan en cierta longitud y se hacen
solidarios con un cabezal de hormigón.
La disposición simétrica es la más
conveniente; el efecto de punzonamiento es el peligro más grave, de ahí que los
cabezales resulten generalmente macizos de cierta importancia.
Inconvenientes posibles en pilotes
Durante el proceso constructivo pueden
presentarse algunos de los siguientes inconvenientes
·
desviación o rotura por la presencia de
bloques erráticos, viejas fundaciones, etc
·
roturas por fallas del material durante
la hinca (en pilotes de madera esta falla puede pasar inadvertida)
·
lavado del hormigón por el agua
subterránea durante la operación de levantar el tubo en ciertos tipos moldeados
in situ
·
asientos inesperados de grupos de
pilotes, cuyo comportamiento puede resultar completamente distinto del pilote
que sirvió de ensayo
Ensayos para la verificación de pilotes
Una vez construido, un pilote queda
íntegramente rodeado de suelo, lo que dificulta la verificación de la calidad
del trabajo realizado. Para asegurarse que el pilotaje no presenta
inconvenientes, se recurre a ensayos no destructivos que miden la respuesta del
pilote ante exigencias de carga o ultrasonido. Estos ensayos pueden ser:
·
Prueba de carga
Prueba de continuidad en pilotes
hormigonados in situ